Fuente: Ultimas Noticias - Escribe: Malena Castaldi
Hizo la carrera de Agronomía en Nueva Zelanda y en Inglaterra un máster en Extensión Agrícola. En Uruguay fue asesor de los grupos Crea por casi 30 años. Además, se desempeña como tambero en el interior del país. Desde 1991 ejerce la función de cónsul honorario de Nueva Zelanda. Está convencido de que Uruguay puede tomar ejemplo de aquel país y acercarse aún más a ese modelo agrícola. Sin embargo, advierte la necesidad de invertir en la recuperación del campo y señala la necesidad de contar con una presión tributaria menor para que la rentabilidad de los productores sea reinvertida en la tierra.
-Hace años que en Uruguay se menciona como ejemplo a Nueva Zelanda, sin ir más lejos el presidente Mujica lo aludió en su discurso el 1º de marzo. ¿Cuáles son las semejanzas y diferencias?
-Las comparaciones son odiosas. Hay diferencias con Nueva Zelanda pero son más las similitudes. Es un país esencialmente pastoril, como nosotros. Uruguay no es agrícola como Argentina o Australia; nuestra materia prima es el pasto, no la carne, la lana y la leche. Nueva Zelanda tiene lo mismo, una base pastoril muy fuerte.
La gran diferencia es que lograron construir la fertilidad de los suelos con muchos años de pastoreo de los animales, fertilizantes y el ciclo del nitrógeno. Eso va logrando el aumento de la productividad y niveles de eficiencia. Después está toda la cadena, que el ministro (de Ganadería Tabaré) Aguerre mencionó en su asunción, que consiste en: producción, integración de la cadena y apoyo del Estado. Eso Nueva Zelanda lo tiene muy armado y el ejemplo más emblemático es Fonterra, una de las mayores cooperativas lácteas del mundo que marca hoy la cancha en materia de precios. La parte institucional también está. Es un país donde el agro importa mucho, por lo que hay fuerte integración y apoyo. No es un país tan desequilibrado como Uruguay donde el macrocefalismo montevideano marca mucho.
-¿Cómo están esas tres variables en Uruguay?
-Tenemos un debe importante. Uruguay tiene ganado de pedigree mientras las pasturas no lo son, como se dijo en el año 1954 en el Paraninfo de la Universidad. El Uruguay tiene solamente un 20% mejorado su campo, es decir, desde que vino la vaca con Hernandarias hasta hoy, no le hemos hecho nada. Al revés, le sacamos.
-No hay recuperación.
-Es extractivo. El pasto está y tenemos un campo natural excelente con 260 especies, pero nunca le agregamos nada, no lo alimentamos. Lo primero que hay que hacer es mejorarlo pero la tecnología no es suficiente. Quizás no es necesario avanzar de golpe y recuperar ese 80% restante, pero si caminar hacia el 50%. El campo natural uruguayo es muy noble y produce 70 kilos de carne por hectárea, si lo mejoramos, grosso modo, se podría pasar a un rendimiento a 300 kilos por hectárea. Eso es un debe.
-¿Uruguay está dormido o no hay recursos?
-Es la pregunta que yo me hago. Hay una cantidad de explicaciones complejas y múltiples variables, pero claramente hay una responsabilidad nuestra, de los productores. Es que la producción seguía una racionalidad: era mejor comprarle el campo al vecino antes que invertir en fertilizantes. Eso funcionó mientras la hectárea valió U$S 500, pero se acabó desde que la tierra pasó a valer U$S 3.000. Lo cierto es que hay una mejora, pero aún el techo es enorme.
-¿Y cuál es la dinámica en Nueva Zelanda?
-El productor allá no se imagina no tener todo el campo mejorado.
-La apuesta por tecnología es importante
-Claro. Ellos largaron antes. La lechería es el ejemplo más emblemático de que se puede. El tamaño de las explotaciones también ayuda porque si tenemos 3.000 hectáreas quizás con mejorar el 20% alcanza, pero si se tienen 200 hectáreas, todo tiene que rendir. Lo cierto es que el productor uruguayo fue racional para lo que le tocó vivir así como el productor neozelandés lo fue en su contexto. Cuando tuvo un marco seguro, evolucionó. El productor uruguayo, que no tiene un marco seguro, fue más conservador y no mejoró mucho. Eso es lo que ahora está cambiando.
-¿Puede concretarse el país agrointeligente que propone Mujica?
-Lo tenemos que hacer. Esa es una declaración de deseo pero además es necesario. La tecnología es conocida y se ha "uruguayizado". Nada es nuevo. Acá lo clave es el fósforo que va con la leguminosa, que fija el nitrógeno y que mejora la fertilidad. Medioambientalmente es neutro y positivo. Realmente se puede hacer.
-¿En cuántos años?
-Se está logrando en productores independientes. Los mayores productores han logrado un 50% de mejoramiento del campo y alcanzan un rendimiento de más de 200 kilos por hectárea. No es una cosa que estamos inventando o que no podamos alcanzar.
-¿Qué puede hacer el Estado?
-Que el costo país sea el menor posible para que el productor pueda reinvertir. El sector empezó a cambiar y es porque tiene más rentabilidad. Cuando el hombre ve las cosas claras, se tira a hacerlo. Vamos por el buen camino, aunque habría que acelerar un poco.
-¿Realmente Uruguay puede parecerse a Nueva Zelanda?
-No nos vamos a convertir en Nueva Zelanda pero al menos es bueno seguir en el camino que vamos, que ya tomamos. Pero hay que hacer pradera. Nueva Zelanda sirve para ver que es posible. Ellos no son Mandrake, lo que hay es trabajo. Son un pueblo duro desde sus inicios, porque llegaron a una isla donde lo que hicieron fue empezar a trabajarla. Acá llegaron los colonos y se les entregaba una suerte de estancia y una quinta cercana a Montevideo. Ya largamos con realidades distintas. Ellos tienen una cultura de trabajo y de agro.
-¿Hay ánimo de inversiones de neozelandesas en Uruguay?
-Se hizo esta gran inversión neozelandesa de 300 millones de dólares en 35.000 hectáreas para más de 20 tambos; está en proceso y eso lleva tiempo. Se trata de reconvertir una estancia en tambo, algo que lleva tres o cuatro años. Hay que darles tiempo porque vienen bien. Como este proyecto fue golpeado por la seca, están un poco expectantes a ver qué pasa, quizás por eso es menos explícito el interés. Hay que ver qué tal les va porque estamos hablado de más de 200 inversores agrupados en este fondo.
-¿Los efectos de la seca pueden frenar el proyecto?
-Creo que no. Ellos siguen su camino y son conscientes de que es una inversión a largo plazo. Su intención es seguir desarrollándose, integrarse a la zona y dar trabajo, como le dijeron a Mujica cuando los visitó.
Productores sin subsidios
-¿En Nueva Zelanda la tierra es propiedad del Estado?
-Hoy no. Nueva Zelanda tuvo dos tipos de reformas agrarias después de cada guerra donde se otorgaban tierras. Hubo un fuerte instituto de colonización que formaba unidades productivas y luego las habilitaba para que las trabajara la gente. Todos los soportes y estímulos fueron hasta el año 1984. Los productores estaban muy apoyados en los subsidios y de un plumazo les quitaron todo. Fue duro, pero se logró.
-No hay apoyo a los productores.
-El apoyo es cero. En los hechos, Nueva Zelanda pudo animarse a sacar todos los apoyos por el banco de fósforo que tenían los campos, es decir, eran muy productivos. Pudieron dejar de fertilizar uno o dos años y aunque ese banco bajó un poquito no destruyó la producción. En definitiva, el sector agropecuario del '84 estaba relativamente fuerte gracias a esos apoyos y aguantó que le quitaran las muletas. Uruguay no tiene apoyos, pero lo que le convendría es tener una menor presión impositiva y una mejor infraestructura y servicios para lograr una producción de calidad.
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